Esta es la cuarta entrada relacionada con la educación financiera en la que voy a hablar sobre inteligencia financiera.

En las tres entradas anteriores había hablado sobre conceptos necesarios para entender lo que es la inteligencia financiera. En la entrada de hoy voy a hablar un poco más en profundidad sobre este concepto y dar las primeras pautas para mejorar la educación financiera.

Inteligencia Financiera. No es suerte, es cuestión de habilidad

Aunque la suerte ayuda, el hecho de tener una buena economía personal depende en un 90% de ti.

Según sean tus habilidades, ganarás una cantidad u otra de dinero. Pero no solo eso, según sea tu inteligencia financiera, gestionarás mejor tu dinero. Y de ti dependerá si tu dinero te va a ayudar a ser más feliz o lo vas a usar para esclavizarte.

El objetivo de la educación financiera es aumentar tus habilidades con la gestión del dinero, es decir, mejorar tu inteligencia financiera.

Te voy a decir una cosa que, como a mí en su día, te parecerá increíble: el 80% de la gente que gana una gran suma de dinero en la lotería, herencias o similares, está igual o peor que como estaban 4 años después de haber ganado esa gran cantidad de dinero.

Es muy posible que hayas oído el caso de personas famosas (futbolistas, actores, etc) que terminaron arruinados a pesar de haber ganado más dinero del que yo mismo me podría gastar en 3 vidas.

  • Nicolas Cage se ha arruinado dos veces debido a su vida de altos despilfarros.
  • Dennis Rodman se declaro en la ruina e incapaz de pagar la manutención de sus hijos.

Lo cierto es que da igual cuánto dinero tengas o cuánto dinero ganes, si eres un desastre gestionándolo pronto terminarás arruinado.

También te digo que si, un día, Warren Buffet o Amancio Ortega lo perdieran todo y se vieran de patitas en la calle sin absolutamente nada salvo lo puesto, sería cuestión de tiempo que volvieran a montar un imperio de dinero.

¿Por qué? ¿Por qué hay gente que de casi la nada puede montar un imperio económico y otra gente termina arruinada cuando lo han tenido todo?

La diferencia entre unas personas y las otras es que unos carecen de una habilidad mientras que los otros son unos expertos en esa habilidad. Esa habilidad se llama inteligencia financiera.

Desarrollar una inteligencia financiera se puede hacer de la misma forma que aprender matemáticas o física. Son necesarios unos conocimientos previos y una educación. Al igual que la mayoría de cosas, siempre habrá gente a la que se le de mejor. De la misma forma que en clase había unos que se les daba mejor el inglés y otros la biología.

Por desgracia nuestro sistema educativo no nos ha proporcionado ninguna cultura financiera. No es de extrañar que haya tanta gente que tiene problemas con el dinero. No importa cuanto dinero se gane. Aunque parezca mentira los problemas de dinero no se solucionan con dinero, se solucionan con más inteligencia financiera.

“Los problemas de dinero no se arreglan con dinero, sino con más inteligencia financiera”

 

Educación Financiera: La asignatura perdida

Creo firmemente que alguna asignatura que hablara sobre la gestión del dinero debería haber estado presente en el instituto. De la misma forma que alguna asignatura que enseñara como funciona el pago de impuestos y el por qué de los deberes tributarios.

En el día a día tenemos que enfrentarnos a múltiples decisiones con el dinero. Pero el sistema educativo considera que es más importante aprenderse de memoria el nombre de todos los reyes que ha tenido España, o los movimientos de las placas tectónicas, que una educación sobre algo que necesitamos constantemente.

A diario veo decisiones erróneas que la gente toma debido a una baja educación financiera:

  • Gente que se mete en letras a más de 5 años para pagar un coche, pagando más debido al interés.
  • Personas que usan una tarjeta de crédito para pagar con dinero que no tienen.
  • Aquellos que se compran cosas caras para aparentar, pero llevan tiempo trabajando en sus días libres.

 

El nivel de educación financiera es en general bastante bajo, pero nadie se molesta en enseñarnos. De hecho, la televisión te bombardea con anuncios para que te compres una casa más grande, un coche más rápido y te vayas a un hotel más caro en tus vacaciones. Interesa que sigamos consumiendo y no que aprendamos a gestionar correctamente el dinero.

Pero en realidad, incluso si existiera una asignatura sobre educación financiera, donde realmente empieza esta educación es en casa, desde que eres bien pequeño.

Cuando iba al instituto, mi grupo de amigos se dividían en 2 económicamente hablando. Los que teníamos una paga semanal/mensual y los que cuando necesitaban algo pedían el dinero a sus padres. Los que recibíamos una paga teníamos una preocupación extra, teníamos que gestionar nuestro dinero. Si el jueves nos habíamos fundido todo el dinero ya nos podíamos despedir de ir al cine con el resto del grupo el sábado, o de ser los únicos que no nos tomaríamos un helado cuando se decidiera ir a la heladería. Más de una vez me he inventado alguna excusa de que no podía ir al cine y quedaba con mis amigos cuando ellos salían de ver la película porque, o bien no tenía dinero, o bien lo tenía pero no me podía permitir el lujo de gastarlo para ir al cine. De alguna forma, los que teníamos “paga” aprendimos a gestionar el dinero de una forma más intensa que los que no.

 

Según vemos lo que hacen nuestros padres con el dinero repercute en nosotros. Mis padres, a pesar de que no fueran los padres con menos dinero de entre mis amigos, siempre miraban los precios de las ofertas en el supermercado, siempre me compraban las cosas cuando hacía ya tiempo que habían salido a la venta y habían bajado de precio.

Y sobre todo siempre se aseguraban de que cada uno de sus hijos recibiera como paga menos dinero que el resto de sus amigos, no era algo justo, pero aprendí a que si quería tener dinero tenía que gastarlo en las cosas que realmente eran importantes para mí.

Ya de pequeño había aprendido una de las cosas más importantes en la gestión del dinero, el ahorro.

 

La importancia de ahorro

“Lo importante no es el dinero que ganas, es el dinero que ahorras: la diferencia entre lo que ganas y lo que gastas”

Cuando comparamos los ingresos con los gastos tenemos 3 situaciones:

  1. Se gasta más de lo que se ingresa
  2. Se gasta lo mismo que lo que se ingresa
  3. Se gasta menos de lo que se ingresa

 

Las dos primeras situaciones nos llevan a lo que en algunos sitios llaman la destrucción financiera.

 

  • El primer caso, cuando se gasta más de lo que se ingresa, es evidente que lleva a una destrucción financiera. Al no ingresar tanto dinero como lo que se gasta se van adquiriendo deudas. Estas deudas hacen que tengamos que contraer deudas mayores para pagar las antiguas. Al final lo que se tiene es una crisis económica muy rápidamente y de la cual no es fácil salir. Nos esclavizamos en un trabajo de por vida y terminamos trabajando para el banco, para el gobierno y para las compañías de las cosas que nos hemos comprado.
  • El segundo caso, gastar lo mismo que lo que se ingresa, también lleva a la autodestrucción financiera. En primer lugar porque nos acostumbramos a un nivel de vida que no vamos a poder mantener si nos vemos obligados a una reducción del salario. En segundo lugar porque cada cierto tiempo nos vienen una serie de gastos extra que no podremos afrontar: reparación del coche, dentista, etc. En este caso, la diferencia es que la destrucción económica es mucho más suave y, con un poco de autodisciplina y educación financiera, más fácil de salir de ella.
  • El tercer caso, ganar más de lo que se gasta, es el único camino que permite, si está bien llevado, prosperar económicamente. Pero no basta solo con ganar más de lo que se gasta, porque mal llevado acaba transformándose en el segundo caso. De nada sirve ahorrar un poco si luego, con la avería del coche, con el dentista y con el impuesto del IBI nos volvemos a quedar a cero a final de año.

 

En muchos casos el caso 3 se convierte en el caso 2. Por ejemplo, una familia que cada mes ahorra un poco, pero a final de año no ha ahorrado nada, ya que los gastos no cotidianos se llevan los ahorros.

Lo que la cultura financiera busca es que el ahorro se termine convirtiendo en dinero que se pondrá a trabajar para ti.

 

Ahorro como norma

El primer paso en la educación financiera es un ahorro como norma.

Lo primero que tenemos que hacer cuando recibimos los ingresos es separar lo que se va a ahorrar. Antes de realizar ningún pago, lo primero es “pagarse a uno mismo”, separando la cantidad de dinero destinada al ahorro para no ser gastada.

Es decir, a los gastos que tenemos a primeros de mes (recibos, alquileres, letras, etc) vamos a añadir un “gasto extra”, que será pagarnos a nosotros mismos.

La cantidad habrá sido pensada anteriormente y la separaremos de nuestra cuenta corriente a una cuenta de ahorro, la cual no vamos a tocar.

La educación financiera dice que el dinero a ahorrar no se debe basar en una cantidad absoluta sino en un porcentaje del ingreso. Esto es vital, ya que nos permitirá ahorrar más cuanto mayor sea nuestro ingreso, pero en los momentos de vacas flacas también seguiremos ahorrando.

Mucha gente comete dos errores cuando intenta ahorrar dinero:

Error 1: Intentar ahorrar lo que sobra a final de mes: Mal! porque si ahorramos lo que nos sobra es muy posible que no ahorremos nada. Pero si en lugar de eso separamos el dinero destinado al ahorro justo al principio del mes ya no contamos con ese dinero y nuestros gastos se ajustaran a lo que nos queda ¿Verdad que si de repente te bajaran tu salario 250 euros tu vida sería prácticamente igual? Pues en eso consiste el ahorrar, tu mismo “te quitas” un porcentaje de tu salario para ponerlo en un lugar seguro.

Error 2: Asignar una cantidad absoluta al ahorro: Mucha gente dice de ahorrar 200 o 300 euros cada mes. Ahorrar una cantidad fija es un error ya que deriva en un incremento deliberado de tu nivel de vida con un mayor sueldo y un decremento del dinero ahorrado con un bajón en el ingreso. Los meses son variables, en unos casos más que en otros, y no podemos dar por hecho el dinero que vamos a cobrar. Para evitar estos casos hay que asignar como ahorro un porcentaje de tus ingresos y nunca una cantidad absoluta.

 

Una vez cambiado la mentalidad empezarás a ahorrar una cantidad de tu sueldo justo cuando recibas los ingresos.

 

Porcentaje y administración del ahorro

Una cantidad que a mí me gusta y que se lleva bien con un estilo de vida acorde con el salario cobrado y también se lleva bien con la educación financiera sería ahorrar un 30% de tus ingresos.

Dependiendo de tus objetivos, puedes ahorrar un porcentaje mayor o menor.

  • Si quieres alcanzar la libertad financiera algún día, el porcentaje de ahorro debería ser superior al 45% de tus ahorros.
  • Si eres de los que te gusta vivir el presente, un 20% es una cantidad adecuada para ti.

Una vez decidido el porcentaje de ahorro, la educación financiera dice que la cantidad destinada al ahorro hay que separarla en dos tipos distintos de ahorro, repartido en partes iguales. Así tenemos dos tipos de dinero ahorrado:

  1. Dinero ahorrado para situaciones inesperadas, alias “colchón”
  2. Dinero para invertir

1. Dinero ahorrado para situaciones inesperadas, también llamado “colchón”:

Este es el dinero que ahorraremos para hacer frente a gastos extraordinarios no planificados. De vez en cuando nos llegan unos gastos que son imposibles de planificar omo por ejemplo una operación que no está cubierta, una reparación del coche, o cualquier emergencia que pueda surgir. Cabe destacar que si quieres comprarte una tele nueva, un ordenador, irte de vacaciones, etc. este dinero se debe sacar de la cantidad de dinero destinado a ser gastada mensualmente. Muchos de estos gastos son extraordinarios pero facilmente planificables, con lo que se deben afrontar sin usar el dinero ahorrado.

En esta cuenta vamos a ahorrar dinero hasta llegar a un objetivo. El objetivo sería tener una cantidad de dinero ahorrado. Pero esta cantidad la determinaremos usando una medida de tiempo. El objetivo a marcar es llegar a tener en la cuenta para imprevistos el dinero que nos permita vivir, manteniendo el mismo nivel de vida, una cantidad de tiempo sin la necesidad de tener que trabajar.

Dependerá de tí el dinero que quieras llegar a tener en “el colchón”. Algunos les gusta tener más dinero y a otros menos. Hay gente que llega a aconsejar tener el dinero que te permita mantener tu nivel de vida sin ingresos durante 2 años, mientras otros otros dicen que 4 meses es suficiente. El objetivo lo eliges tú. A mi me gusta tener en esta cuenta una cantidad de dinero que me permita mantener mi nivel de vida durante 1 año. De todas formas, si estás empezando a ahorrar, ponte como objetivo el tener un dinero que te permita vivir durante 9 meses.

2. Dinero ahorrado para inversiones:

Aquí meteremos la otra mitad del dinero ahorrado. El dinero de esta cuenta va a ser destinado para generar más dinero. La idea es que este dinero tiene que estar trabajando para ti y produciendo más dinero. Este dinero lo vamos a INVERTIR.

Al principio, este dinero no lo invertiremos, ya que necesitaremos contar con un mínimo. Una vez alcanzada una cantidad considerable y después de habernos informado sobre posibles inversiones, empezaremos a invertirlo. Podemos invertir ese dinero en bolsa, en un plazo fijo, en una star Up o en un negocio de un tercero a cambio de un beneficio. La idea es que este dinero tiene que ir creciendo año tras año por encima del IPC (en otro caso perderíamos poder adquisitivo). En el siguiente entrada de la serie hablaré sobre inversiones.

 

Veamos un ejemplo de como gestionaría su dinero una persona que trabaja por cuenta ajena y gana 1000 euros al mes.

Un asalariado que cobrará 1000 euros mensuales, y haya decidido ahorrar el 30% de su salario, haría bien en separar 300 euros en el mismo momento que recibe el ingreso, aplicando lo de pagarse primero a uno mismo. De esos 300 euros, 150 euros deberían ir al “colchón” y 150 euros deberían ir a la cuenta de inversión. Los otros 700 euros servirán para pagarse los gastos básicos, el ocio, las comprar etc.

 

Sin ahorro no hay educación financiera

El ahorro es una condición indispensable para empezar a desarrollar una educación financiera, es la base sobre la que ésta se sustenta. Una vez se tenga la costumbre de ahorrar es cuando la educación financiera ayuda se puede aplicar para ayudarnos en la gestión del dinero.

Puede que debido a tu situación (hipoteca, cargas de familiares, etc) sea imposible ahorrar un 30% de tu sueldo. En este caso hay que intentar ahorrar lo máximo que se pueda y NUNCA menos del 10% de tu sueldo.

Sea cual sea tu tasa de ahorro se procedería de la misma manera. Se separaría el dinero ahorrado en dos mitades, una mitad a la cuenta de ahorro para imprevistos con el fin de alcanzar una suma de dinero que nos permitiera vivir 9 meses sin tener que trabajar y la segunda mitad será un dinero destinado a ser invertido.

El ahorro es el primer paso en la educación financiera y es totalmente necesario. Sin ahorro no puede haber una correcta gestión del dinero.

Sea cual sea tu situación tienes que montártelo para ahorrar, como mínimo, un 10% de tu sueldo. Ésta debería ser la cantidad mínima aceptable.

Grábate esta frase a fuego en tu cabeza:

“Ahorrar menos de un 10% de tus ingresos significa que estás viviendo por encima de tus posibilidades”

 

Por último, ponte en el caso de que has decidido en verano pegarte unas buenas vacaciones en las playas de Grecia. Este es un gasto planificado, con lo cual debe pagarse del dinero destinado a gastarse cada mes. Pero sabes que no vas a tener bastante porque ese mes en Grecia no quieres escatimar y te van a salir caro.

En este caso tienes que ahorrar un extra cada mes (5% o 10% adicional) que será destinado a ser gastado en tus vacaciones. Lo mismo aplica si te quieres comprar un coche, un horno, una bici o cualquier cosa extraordinaria que puedas planificar.

Siguiendo con el ejemplo anterior, una persona que cobra 1000 euros decide irse de vacaciones en Julio, todo el mes, a Grecia. Son unas vacaciones que le van a salir por 1500 euros y sabe que su gasto debe de mantenerse en 700 euros mensuales. Desde Enero, esta persona sabe que se va a ir de vacaciones, así que hace un esfuerzo adicional y decide ahorrar 100 euros extras al mes para estas vacaciones. Se aprieta el cinturón durante seis meses con el objetivo de tener unas buenas vacaciones. De Enero a Junio va a vivir solo con 600 euros en lugar de 700. Cuando llega Julio, tiene para gastar los 700 euros asignados al mes más 600 euros extras ahorrados en los últimos 6 meses, en total 1300 euros. Las vacaciones ideales costarían 1500 euros. Ya dependerá de la persona si ese mes decide estar un mes sin ahorrar o si decide recortar un poco en sus vacaciones. En este caso se puede permitir no ahorrar nada durante el mes de Julio en pro de unas vacaciones extraordinarias, pero el resto de los 11 meses del año su ahorro será siempre el 30% de su sueldo.

 

Ahorrar para ganar libertad

Una vez comenzada una política de ahorro, el primer paso es haberse puesto una asignación mínima de ahorro en porcentaje respecto al dinero que se ingresa. Nada más se cobre se debe separar el porcentaje acordado, dividirlo en 2 partes iguales y asignar una parte a cada cuenta de ahorro.

Este paso es el primero, pero para que ayude a una adecuada gestión del dinero hay que hacerlo de manera correcta.

Muchas personas solo ahorran si les sobra algo a final de mes, pero la educación financiera dice que lo primero que hay que hacer es pagarse a uno mismo “¿no suena esto más lógico? pagarse primero a uno mismo y luego ya pagar a los demás!”. Lo cierto es que si esperamos a ahorrar solo lo que nos sobre a final de mes, nunca nos va a sobrar nada.

Si sigues la política del ahorro, llegará un momento en el que en tu cuenta para imprevistos tengas el suficiente dinero que te permita vivir 9 meses sin tener que trabajar. En estos momentos depende de ti como seguir, puedes seguir de la misma forma, con lo que tu cuenta de ahorro para imprevistos seguirá creciendo, o también puedes, a partir de este momento, destinar todo el dinero ahorrado a la cuenta de inversión.

Tener una parte de tu ingreso que irá al ahorro, un fondillo que te permita vivir sin ingresos durante un tiempo, un dinero que te este dando una rentabilidad por encima del IPC y no tener deudas te hace no dependiente de ingresos. Es el conjunto de acciones realizadas siguiendo una buena gestión financiera lo que hace que no seas un esclavo de tu trabajo.

Imagínate que estás trabajando en un trabajo que no te gusta. El hecho de tener una cantidad de dinero ahorrado y unas inversiones que se estén rentabilizando te da la libertad de decidir. Puedes decidir si seguir en el mismo trabajo, poder permitirte una temporada sin trabajar o la libertad de reinventarte profesionalmente porque no dependes de que el mes siguiente tengas un ingreso. Sea lo que sea, tendrás la libertad de hacerlo.

El disponer de dinero ahorrado te da la libertad de decidir

 

Huye de las deudas

Como he comentado, desde mi punto de vista el primer paso para tener una economía personal saneado es ahorrar, pero no es la única condición. Hay otra cosa más importante, no contraigas deudas.

Sorprendentemente, lo normal es que todo el mundo tenga deudas. Las deudas de la casa, las deudas del coche o incluso pagar un televisor a plazos son normales en la sociedad actual.

Por lo general se vive mes a mes y el ahorro es inexistente. Una simple cosa que salga mal, un paso en falso (despido, reducción de sueldo o una subida de la letra) y esta gente se ve al borde de la ruina.

Habría una excepción al caso de nunca contraer deudas: una hipoteca para pagar una casa en la que estás viviendo. Al contraer una hipoteca estás contrayendo una deuda pero te estás quitando el gasto del alquiler.

Incluso en el caso que contraigas una hipoteca para una casa el dinero que destinas al ahorro debería permanecer intocable. Es decir, se debería destinar la misma cantidad de dinero al ahorro y sacar el dinero de las letras del dinero a gastarse mensualmente.

¿Recuerdas que además de la cuenta de ahorro para imprevistos también tienes la cuenta de ahorro para inversión? Pues mientras tengas alguna letra que pagar, el amortizar la deuda sea posiblemente el mejor lugar donde invertir tu dinero. Así que lo mejor es que dediques tu dinero para inversiones en amortizar la letra hasta que la hayas pagado totalmente. Esto lo veremos mejor en futuras entradas donde hablaré más sobre inversión.

No te compres lo que no te puedas permitir. Si comprarte algo va a hacer que tengas que reducir la cuantía del dinero ahorrado o que tengas que pedir dinero es que no te lo puedes permitir, así de fácil.

Cuando compras algo pidiendo un préstamo, estás viviendo por encima de tus posibilidades.

La única excepción como ya he comentado sería la compra de un piso siempre que el dinero de la letra se saca del dinero destinado a ser gastado durante el mes. A final de año, podrás usar el dinero que está en la cuenta de inversión para amortizar parte de la hipoteca.

 

Posiblemente estés interesado en otras entradas anteriores donde hablé de la Educación Financiera:

  1. Educación Financiera I: Introducción a la educación financiera
  2. Educación Financiera II: Concepto de riqueza
  3. Educación Financiera III: La estrecha relación tiempo-dinero

Y tu ¿Crees que hay una asignatura sobre estos temas que se debería dar en la escuela? ¿Qué papel crees que juegan los padres? ¿Por qué hay tanta gente que cuando ganan un poco más de dinero suben su nivel de vida? ¿Cuánto porcentaje de tu sueldo ahorras?

 

La foto es en Venecia en los carnavales de 2009

 

Mejora tu inteligencia financiera. Forma parte de Rompiendo Fronteras.