La epoché consiste en dejar nuestro juicio en suspensión. Ni negar ni afirmar sobre algo.
Sentirse libre de no tener que opinar y disponer así de más paz mental.
Hace un tiempo ya que un amigo me dijo:
«Edgar, ¿de verdad tienes que opinar sobre todo?.»
En aquel momento no entendía como tener la capacidad de opinar sobre muchos temas podría ser algo limitante. Tenía (y aún tengo) la manía de querer tener una opinión para casi todo. Así ha sido, hasta que empecé a interesarme por la filosofía.
Leyendo sobre filosofía, principalmente estoicismo, me di cuenta del poder que tiene el simplificar.
Tener una opinión de todo es muy costoso intelectualmente, al menos si quieres que esa opinión sea coherente.
Más aún, al final, como leí en el blog de Ángel Alegre, lo importante No es tener razón, lo realmente importante es ser feliz. La búsqueda por llevar la razón puede ser irrelevante o, a veces, hasta contraproducente. Pero esto requeriría un artículo entero
¿Qué es la epoché?
En el mundo en el que vivimos, sentimos la obligación de posicionarnos y tener una opinión sobre todo. Hasta de las cosas que apenas conocemos.
La palabra epoché proviene del griego. Significa “suspensión” o “detención”.
Cada persona, al observar el mundo, lo hace aplicando el filtro que lleva consigo después de toda una vida teniendo una cultura, unas ideas preconcebidas y un modelo mental. De esta forma, cada uno vamos a tener un filtro distinto y, por lo tanto, vamos a observar y entender el mundo de forma distinta.
Pirrón de Elis, considerado el padre el escepticismo pirrónico, adoptó el término de epoché que partía de la idea de contemplar el mundo tal y como es, sin filtros y, sobre todo, sin juicios.
Epoché designa la decisión deliberada de abstenerse de emitir juicios y opiniones. Lejos de ser un ejercicio pasivo, la epoché es una herramienta activa de liberación mental. Ya que no vamos a contemplar el mundo como es, sino que lo que vamos a ver va a estar modificado por nuestro modelo mental, nunca vamos a tener la capacidad de conocer la realidad, por lo tanto, lo mejor es abstenerse a emitir opiniones tajantes.
Para los escépticos, la suspensión del juicio era la vía para lograr la Ataraxia. Se tomaban la epoché como mucho más que un ejercicio mental. Es un acto voluntario de desenganche y libre de juicios que nos abre la puerta a un pensamiento más libre y a una mente más tranquila.
Aplicar epoché da un mayor equilibrio emocional. Al no identificarnos con una posición, disminuyen la ira y la frustración. Suspendemos creencias previas que tenemos y renunciamos a la presión autoimpuesta de tener que emitir un dictamen.
Orígenes en el escepticismo griego
El escepticismo filosófico surgió en la antigua Grecia como reacción a escuelas dogmáticas.
El ser humano, al observar la realidad, la observa a través de sus propios filtros que vienen como supuestos, creencias y cultura. Visto así, no podemos experimentar la realidad tal y como es ya que siempre vamos a aplicar los filtros que llevamos de serie.
Entonces ¿podemos conocer la realidad tal como es? Para los escépticos, siempre estamos expuestos a la ilusión y al sesgo.
De este diagnóstico nació la epoché: la suspensión del juicio como medio para evitar el error.
Existen dos grandes corrientes escépticas:
Escuela Académica
Fundada por la academia platónica. Sostuvieron que no hay criterios seguros de verdad; al menos, nada que nos permita afirmar con certeza absoluta. Buscaban probabilidad suficiente para la acción práctica.
Escepticismo pirrónico
Pirrón de Elis propuso una forma más rigurosa, la suspensión total del juicio. Para él, la epoché conducía a la ataraxia, un estado de imperturbabilidad mental y serenidad total. Además de rechazar las certezas también rechazaban las probabilidades.
Ambas vertientes comparten la idea de que un juicio apresurado conlleva error y perturbación emocional. No obstante, mientras los académicos admiten un “probable” como guía prudente, los pirrónicos prenden la llama de la duda infinita.

Pirrón y Agripa: practicar la suspensión del juicio
Pirrón de Elis es el artífice del escepticismo radical. Al parecer se vio influenciado al contactar con culturas asiáticas en su viaje con las tropas de Alejandro Magno. Algunas de estas culturas no consideraban certezas cosas de la cultura griega da por hecho. Mientras que consideraban como axiomas cosas que en el mundo occidental sería un disparate.
Concluyó que, al no disponer de criterios universales, lo más razonable era no pronunciarse. Esa suspensión total del juicio —epoché— se convirtió en su práctica cotidiana.
Pirrón enseñaba que, al renunciar a afirmar o negar, alcanzamos la ataraxia, un estado de serenidad interior. Imagina enfrentarte a un dilema: “¿Es esto bueno o malo?” En lugar de decidir, el escéptico simplemente observa ambas posturas y se abstiene. La paz surge de liberarse de la urgencia de tomar partido.
“El sabio no actúa según apariencias, actúa después de haber suspendido el juicio”
pirrón de elis
Agripa el Escéptico aportó a la tradición pirrónica las famosas “Cinco Tropas de Agripa”, argumentos destinados a reforzar la epoché:
- Discrepancia: Hasta los mayores expertos sobre un tema discrepan entre sí. Por cada cosa que creas es muy probable que alguien más nutrido en el tema opine diferente.
- Regresión infinita: Cualquier fundamento necesita otro para sustentarse. De esta forma es casi imposible encontrar alguno que se sustente por sí solo.
- Relativismo: Todo juicio depende del sujeto, de sus experiencias y de su contexto. Lo que es cierto en un lugar en el otro lado del mundo podría ser distinto.
- Hipótesis: Aceptar premisas sin justificación. Las verdades están basadas en supuestos que no pueden demostrarse en su totalidad.
- Circulo: Fundamentar algo con lo mismo que se pretende demostrar. Es como describir el color amarillo usando el adjetivo «amarillo». En otras palabras, es usar como prueba de tu demostración aquello que quieres demostrar. Es algo que se ve mucho hoy en día en los debates.
Agripa asegura que ante esta cascada de dudas, el único refugio coherente es la suspensión del juicio.
Con Pirrón y Agripa comprendemos que la epoché no es teórica sino profundamente práctica. Su fuerza reside en enseñarnos a vivir sin aferrarnos a certezas inestables.
“Todo lo que se dice necesita ser probado, y esa prueba necesita otra prueba.”
Agripa
Sexto Empírico y la búsqueda de la ataraxia
Sexto Empírico es el puente entre la doctrina pirrónica y la transmisión moderna del escepticismo.
Conocido por sus obras Esbozos pirrónicos y Contra los científicos, dejó un compendio de argumentos y ejemplos que ilustran cómo la epoché conduce a la imperturbabilidad.
La ataraxia es equilibrio psicológico. Ante los sucesos se debe actuar, pero sin la carga emocional del juicio. Aplicando la epoché se mantiene una distancia emotiva que favorece la lucidez.
Sexto expone casos de médicos, oradores y estadistas cuyas certezas precipitadas les causaron daño. Luego muestra cómo la epoché evita errores. Al no dar por hechas cosas que se suponen verdades, uno afina la atención y la escucha.
El escepticismo no prescribe normas morales pero, curiosamente, la epoché crea una disposición ética: la prudencia, evitando extremos. A esto se le llama ética Pirrónica.
De la pluma de Sexto Empírico heredamos un manual más práctico y sistemático que los breves consejos de Pirrón.
Su particularidad es combinar anécdotas y reglas de vida, puntualizando que la ataraxia no se alcanza de un golpe, sino mediante la práctica continuada de la suspensión del juicio.
Conexiones con el estoicismo. ¿Es todo indiferente?
El estoicismo comparte con el escepticismo la búsqueda de la serenidad interior, aunque parte de una base distinta.
Para los estoicos, existen certezas éticas:
- La virtud es el camino de la felicidad y el florecimiento.
- El ser humano es un mamífero social.
- Actuar con justicia para con tus principios acerca a la Eudaimonia.
En cambio, los escépticos no afirman verdades absolutas; su meta es la ataraxia mediante la epoché. Aun así, hay puntos de encuentro y contraste reveladores:
Control interno vs. suspensión del juicio
Estoicos: Distinguen lo que está en nuestro poder (actitudes, juicios) de lo que no lo está (eventos externos). Cultivan el asentimiento solo a impresiones claras y distintas, rechazando las que no lo son.
Escépticos: No otorgan asentimiento a ninguna impresión, pues dudan de su fiabilidad. Su arma es la epoché: no juzgar, ni afirmar, ni negar.
Emoción y ataraxia
Para ambos, la perturbación emocional nace de juicios equivocados.
El estoico corrige la interpretación de los hechos, transformando las emociones. Los sucesos no son en sí mismos malos o buenos, sino como los interpretamos en nuestra mente. El estoico aboga por entender que somos nosotros los que designamos a un suceso como bueno o malo y que, por lo tanto, podemos cambiarlo.
El escéptico simplemente se mantiene al margen a la hora de calificar. Al abstenerse a opinar la emoción pierde su causa, ya que se elimina el juicio.
Ética de vida
El estoico actúa según la virtud. Justicia, templanza, valentía y sabiduría. Para el estoico hay que obtener sabiduría para actuar con justicia de forma valerosa, aplicando la templanza. Esta es la forma de actuar, se dice fácil, que otorgará una mayor felicidad en la vida.
El escéptico, sin dogma moral, opta por la actuación probabilística. Decide según lo que le parece más plausible, siempre con prudencia. Y siempre bajo el prisma de que no hay certeza absoluta.

Sexto Empírico
El estoicismo ofrece un marco ético claro aunque más subjetivo. Mientras que la epoché añade una capa de humildad cognitiva, evitando certezas infundadas.
Autores modernos hablan de un “estoicismo escéptico”, que combina el énfasis en la virtud con el hábito de cuestionar supuestos. Así, no solo cultivamos la fortaleza ante la adversidad, sino también la flexibilidad mental necesaria para adaptarnos a la incertidumbre del mundo.
“Por cada argumento hay un contraargumento de igual fuerza.”
Sexto Empírico
Críticas y límites de la epoché
A pesar de sus virtudes, la epoché tiene sus críticas.
1. Nihilismo aparente: Al suspender todo juicio, se corre el riesgo de caer en la indiferencia moral o la inacción. Si no afirmamos nada, ¿cómo decidimos actuar?.
2. Inviabilidad práctica: En decisiones urgentes (salud, seguridad), detenerse a dudar podría ser peligroso. La suspensión total de juicio no siempre es compatible con la necesidad de respuestas inmediatas.
3. Paradoja de la suspensión: Si se afirma que “todo juicio debe suspenderse”, parece que se está realiza un juicio sobre la validez del juicio, lo cual parece auto-contradictorio.
4. Falta de guía ética: A diferencia de sistemas normativos, la epoché no provee un criterio positivo para elegir entre opciones ni para actuar según principios sólidos.
Epoché en la actualidad: redes sociales y ruido mental
Vivimos en la era digital, en un entorno saturado de opiniones:
- Titulares sensacionalistas.
- Opiniones en todo.
- Debates virales.
- Algoritmos que amplifican contenido extremo.
Recuerdo, cuando era pequeño que las noticias de televisión eran más objetivas. Hace ya como 15 años que no veo la televisión. Sin embargo, cuando voy a casa de mi madre ella sí que pone las noticias. Cada vez que veo noticias me parece increíble la cantidad de opinión que se vierte en las noticias. Se supone que en las noticias te tienen que contar el suceso. Pero no, ya de antemano empiezan “ahora viene una trágica noticia”, o un “el malechor actuó por…”.
¿Como? ¿Me tienes que decir tú si algo es trágico o no lo es? ¿Metes la palabra malechor para condicionarme? ¿Perdona? Tú cuéntame la noticia objetivamente y ya decidiré yo si la noticia es trágica o si la persona es o no es un malechor.
Tenemos una sobreestimulación de opiniones. Tanta cantidad genera una hiper-excitación cognitiva que, lejos de enriquecernos, nos aleja de la serenidad.
La epoché ofrece un antídoto:
- Silencio informativo: Apaga la televisión. Limita las noticias que consumes.
- Filtro interno: Al leer un titular escandaloso, aplicar las Tropas de Agripa y pregúntate ¿Existen fuentes contrapuestas? ¿Depende el argumento de premisas no demostradas? ¿Hay riesgo de sesgo personal o de grupo?
- Diálogo socrático: Usa contigo mismo la mayeútica socrática con las siguientes preguntas: ¿Qué evidencia sustenta esta afirmación? ¿Intenta esta noticia condicionarme de algún modo?.
- Desaceleración cognitiva: Practicar la epoché y renuncia a opinar en la mayoría de foros y grupos de whatapp.
La epoché en la era digital es un acto de resistencia. Más necesaria que nunca, la epoché es elegir nuestro espacio interior sobre el caos informativo. Es elegir la reflexión sobre la inmediatez.
Con la epoché recuperamos el control de nuestra atención y redescubrimos el valor de la duda como refugio de la armonía mental. La epoché nos acerca a la ataraxia.
Llevar la epoché a la vida cotidiana
Si quieres integrar poco a poco la epoché en tu día a día, puedes empezar con estos pequeños consejos.
Al inicio del día
- Siéntate en silencio.
- Recuerda mentalmente: “Hoy me abstendré de juicios apresurados”.
- Practica tres respiraciones profundas.
Durante el día
Check–in emocional: cada vez que notes una reacción intensa (ira, ansiedad), detente un instante.
Pregunta interna: “¿Es esto un hecho comprobable o una interpretación mía?”
Ante la respuesta, practica la epoché: “Posiblemente No tengo certeza”.
Interacciones: En reunión o charla, evita completar la frase del otro. Escucha sin formular respuesta inmediata: la pausa es la semilla de la apertura.
Cierre del día
Anota una situación en que opinaste rápido. Valora si la suspensión del juicio hubiera cambiado tu sentimiento o el resultado.
“Tus verdades más fuertes pueden ser erróneas, tus creencias más firmes infundadas”
Conclusión
Más allá de ser una curiosidad filosófica, la epoché es un entrenamiento mental: refuerza la humildad cognitiva y otorga calma en un mundo que nos presiona a opinar sin descanso.
Al parecer, aprender a no opinar es aprender a vivir con más libertad y serenidad.
Con el tiempo, el hábito de ir incluyendo pequeños momentos de epoché, reduce la tensión mental y afina nuestra capacidad de juicio justo y equilibrado.
Yo, el autor de este texto y opinador nato, soy justamente una de las personas que más necesitan aplicar la epoché en su vida.
“Sólo sé que no sé nada.”
Socrates
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